domingo, 11 de enero de 2009

LAS VAMPIRESAS, VAMPIRESAS O VAMP

Bajo la cómplice mirada de la Luna las damas nocturnas abandonan sus gélidas sepulturas, sus estériles aposentos de la nada, y sus bellos cuerpos incorruptos, mortalmente subyugantes, se yerguen a la vida y se rebelan ante la Muerte... Las chupadoras de sangre sobreviven gracias a la fuerza vital de la sangre fresca de los que todavía no han muerto, pues la sangre es vida. Deben chupar el aliento de los mortales vivos o no podrán respirar. Deben beber de su sangre o morirán de hambre. Vagan en la noche reclutando nuevos miembros con los que engrosar las horrendas filas de su estirpe maldita.
Las vampiras logran sus fines mediante la seducción y la hipnosis, por lo que las hembras de esta inmortal especie encajan en la tradición judeocristiana de la Eva Tentadora.

La palabra vampiro = bebedor de sangre, tiene su raíz en los pueblos eslavos. Puede ser sustituido por su sinónimo, UPIRO, menos utilizado. El nombre de "vampiro" provienen de los murciélagos de Sudamérica.

Los murciélagos son, de hecho, sus inseparables compañeros, su símbolo. Se asegura que incluso los vampiros se convertían en murciélagos cuando se escondían tras su capa. De este modo podían introducirse fácilmente en las alcobas más escondidas. Según las creencias populares todo el que es muerto por tres mordiscos de vampiro se convierte en uno de ellos. Durante el día yacen en sus sepulturas con un inmejorable aspecto, pero un tanto pálidos, los ojos abiertos, los colmillos afilados, mientras les siguen creciendo al cabello y las uñas.

Por eso las vampiras suelen ser representadas como mujeres bellas de largos cabellos y uñas interminables.

Son numerosas las leyendas en las que se le asegura al vampiro el poder de convocar y gobernar a lobos, murciélagos, búhos, perros, gatos, ratas y hasta moscas. Animales destructivos y dañinos, que además pertenecen al Bestiario Luciferino, que le acompañan, le sirven de espías, vigilan sus andanzas y hacen de centinelas o confidentes.

El beso terrible de la muerte de la vampiresa que hinca sus colmillos en la yugular, succiona la sangre del corazón por la arteria carótida, la sangre "viva", oxigenada, hasta dejar a su víctima exhausta o fatalmente adepta.
"Su Reina, ahora condenada y consagrada a la Luna, con el demonio en su sangre exigente, su Reina, que ni siquiera permitía luces encendidas a su lado"
Anne Rice

2 comentarios:

Alejandro Laorden Arnao dijo...
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mistaker47 dijo...
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